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La inauguración del supermercado

MIGUEL BAHACHILLE M. |  EL UNIVERSAL
lunes 20 de agosto de 2012  04:53 PM
Cualquier extranjero de visita en el país se sorprendería de ver cómo el Presidente dispone de tres horas de su supuesto valioso tiempo, así como la atención del resto de los venezolanos, para inaugurar un supermercado en cadena de radio y televisión. Días antes lo había hecho con una fábrica de ventanas. Una monstruosa burocracia está obligada a someterse durante 24 horas a los caprichos de un jactancioso que insiste en exhibirse como ente imprescindible. Esa práctica envolvente iniciada hace 14 años tiene el único propósito de sepultar el resto de la información, como por ejemplo los actos políticos que Capriles desplegaba en ese momento en Mucuchíes, entre otros pueblos del estado Mérida. Olvida que la era de la informática sepulta cualquier artilugio tendente a ocultar la información y por contrario, el ardid se revierte contra sus autores.

La estructura comunicacional de cualquier gobierno democrático está obligada a mantener informada a la población de los detalles de su ejercicio o de cualquier estado de emergencia si fuere el caso. Esa alineación se ha transmutado hoy en una gigantesca corporación de propaganda que emplea a decenas de publicitarios y forjadores de imágenes a un enorme coste para el erario. Por ejemplo, nadie conoce el monto destinado a la publicidad y movilización del Presidente para la inauguración de un supermercado. 

La consternación causada en el oficialismo por el empuje de la candidatura de Capriles ha obligado al régimen a implementar maniobras de promoción, sobre todo por radio y televisión, sujetas a una variedad de esquemas idílicos adornados con la palabra amor, destinadas a regenerar la menoscabada imagen del aspirante repetido. Pero el asunto no queda allí. Se está echando mano con inconveniente frecuencia a la oscura práctica de persuasión de masas usando la imagen de las Fuerzas Armadas bajo la apariencia de "eventos asuntos de interés público". Es usual observar a generales, almirantes y hasta soldados arengando a favor de la causa oficialista.

Cualquier estratagema, por aviesa que sea, no podrá intimidar a un pueblo agotado ante tanta ineptitud, corrupción, y decadencia de los organismos burocráticos. La ética estatal se ha enturbiado brutalmente en los últimos 14 años. De nada servirá la avalancha publicitaria del régimen mientras siga instituyéndose la endemia de la pobreza. ¿Qué interés puede tener el habitante de un refugio en oír las mismas peroratas mientras su vida se escarnece en los guetos de la miseria?; ¿o la madre cuyo hijo ha sido asesinado por la feroz delincuencia que actúa a la libre?

El pueblo ya percibe cómo la elite gobernante se ocupa casi con exclusividad de defender los haberes de un pequeño sector cada vez más poderoso mientras le miente a la población más desasistida. Mercal ya es avistado por la mayoría como una migaja ante el dispendio descontrolado de la poderosa elite estatal. Luego de 14 años el Presidente ordena una aparatosa movilización para abrir las puertas de un supermercado como prueba de eficiencia. ¿Qué pasa con el incremento del hambre, pobreza y difusión de bandas criminales constituidas por jóvenes cuyas edades oscilaban entre 2 y 8 años cuando el pretendido asumió el poder?

El ostentoso show montado por el Presidente estaría justificado si estuviese inaugurando las obras por él prometidas hace años como la repotenciación de los complejos hidroeléctricos de Tacoma y Uribante-Caparo; Balneario del Guaire; tercer puente sobre el río Orinoco; Metro de Valencia; Puente Nigale sobre el lago de Maracaibo; La Ciudad de los Niños en el complejo turístico Los Caracas; la segunda autopista hacia el Litoral Central; el millón de viviendas anuales, entre otras promesas.

El candidato repetido recicla sus ofertas en el tiempo como si hubiese suscrito con el pueblo un contrato por tiempo indefinido; sin fecha de vencimiento. Piensa que puede seguir jugando con la esperanza de la gente aunque pernocte en la ruina pues su gestión está endosada por el fervor religioso del pueblo hacia su persona. Todos sabemos cuál es la alternativa para el 7 de octubre. Basta de perder el tiempo en tontadas como la prohibición de la gorra de Capriles antes de que el país se nos vaya de las manos.

miguelbm@telcel.net.ve

@MiguelBM29


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